Casa - Museo Dar el Annabi

12:04 pm ATRACCIONES EN TÚNEZ

Ubicada en el centro del pueblo de Sidi Bou Said, la Casa-museo Dar el Annabi pertenece a Dar el Annabi, rico comerciante tunecino que le ofrece la oportunidad de conocer un poco más de la vida en Túnez. Observará en ella una casa típica del pueblo de Sidi Bou Said, que goza de fama por tener precisamente las fachadas de sus casas pintadas de color blanco y sus llamativas puertas en color azul.

En el interior de la casa se puede ver como viven: observe el patio, la cocina, el dormitorio, el salón, un despacho y el árbol de Azahar en el interior que le da un buen olor, suba a la azotea desde la cual se puede obtener una impresionante vista del pueblo, el mar al fondo y la torre del Minarete.

Esta visita suele durar una media hora para poder verlo en profundidad. En Dar el Annabi encontrará una casa-mueso en donde se halla una de las galerías de arte más famosas de Túnez. El coste de la entrada es de 2,50 DT por persona, es decir 1,50 euros, el precio incluye un típico té de menta.

Otro lugar que se puede visitar en Túnez es Kebili. Este lugar es conocido por parecer un pueblo fantasma. Debido a las grandes inundaciones que azotaron esta parte del país hace ya casi treinta años, la ciudad quedó totalmente devastada. Hoy en día es un foco turístico que vale la pena visitar. Poder visualizar un poblado abandonado en medio de un oasis es algo que no se ve muy a menudo. Por esta razón, los viajeros vienen con sus cámaras para poder tomar fotografías que atestigüen esta realidad. Resulta increíble y asombroso observar como las dunas devoran las paredes de las añejas construcciones que se levantaban allí. Lo ideal es poder llegar a este lugar solo con una mochila. No es muy bueno que digamos llevar un equipaje pesado. Más bien debe ser ligero. Las temperaturas altas también juegan en contra de los turistas ya que se agotan rápido y necesitan mucha agua o bebidas para poder saciar su sed. Otro detalle que es importante de destacar al estar en este pueblo, es que posee una gran cantidad de palmeras que lo rodean. El paisaje es tan extraño que a veces provoca quedarse parado por algunos segundos y pensar sobre el destino que tuvo que pasar esta zona. Cuando uno llega por primera vez a Kebili se puede dar cuenta al instante que no nadie merodea por allí. En sí, esta ciudad con el correr de los años, se irá sumergiendo entre las dunas del desierto debido a la acción de las famosas tormentas de arena que son comunes por allá.

Una zona que sirve de parada o descanso para los turistas es Gafsa. Este lugar ubicado en la parte sur de Túnez cerca de los oasis turísticos que esta nación ofrece, no solo sirve como punto de detención para llegar a otras ciudades de este país africano. Vale la pena ir con calma y apreciar otras ofertas que tiene para mostrar. Si uno se queda al menos por unas horas, podrá ver y a la misma vez analizar como se desempeña una ciudad sureña. Esta localidad se caracteriza por ser muy trabajadora, siendo esta su principal carta de presentación ante las personas que la visiten. Cabe señalar, que Gafsa tiene unas calles muy complicadas de recorrer debido a su estilo de construcción. Cuando uno camina por ellas siente como si se estuviera en un laberinto, del cual será muy difícil salir. Una atracción que también puede ser visitada son las piscinas que hay en este lugar. Tanto niños, jóvenes y adultos se zambullen en sus aguas y pasan momentos divertidos. El Kasbah es una edificación que se erigió sobre las bases bizantinas y sirve para separar al oasis de la ciudad o viceversa. En este lugar se localizan más de cien mil palmeras que son el complemento ideal del paisaje existente. Al transitar entre ellas uno se puede sentir en otro mundo ya que hay tantas que a veces no se sabe en donde se está. Por este motivo, es necesario ir con un guía o con alguien que conozca la ruta la perfección. Si de comida se trata. En Kebili se pueden degustar los más delicioso pistachos que jamás ha probado antes. Por esta razón, si se encuentra en esta ciudad y tiene hambre no dude en probarlos. Será una experiencia única e inigualable. En Kasbah se juntan todos los vendedores para ofertas sus mercancías. En los diversos locales se expenden una serie de mercancías que los turistas están ávidos por comprar. Si desea algún recuerdo de esta visita le recomendamos consultar los precios que vayan de acuerdo a su economía. Los productos son variados, así que no habrá problema alguno al momento de adquirir un regalo que nos permita recordar una parte importante del viaje a Túnez. O sea, algo que nos haga recordar a Kasbah en particular y a la ciudad de Gafsa en general. En general, muchos coinciden que esta localidad puede ser visitada en una tarde o en una mañana, pero no es para quedarse más de un día. Sin embargo, al estar aquí por unas cuantas horas genera que uno se encariñe con este pequeño poblado trabajador. Además, las distancias a recorrer en Túnez no son muy grandes, por eso, es recomendable detenerse ante esta ciudad musulmana y conocer todas sus atracciones. Luego, ya podrá subir al medio de transporte en el que viajaba y continuar con su camino rumbo a otro destino turístico tunecino.

Una zona que es muy bonita y que es muy interesante de visitar es Le Kef. A pesar que sea una odisea el poder llegar hasta ella, vale la pena hacer el esfuerzo. Por eso, emplear cualquier autocar es la solución mas practica para poder llegar hasta este destino tunecino que se ubica en la parte occidental del país. Lo ideal es poder detenerse antes de llegar a esta ciudad e ir a visitar las ruinas romanas de Dougga, las cuales se sitúan a medio camino de la carretera que lleva a Le Kef. Luego, de estar allí y presenciar en vivo la maravillosa estructura de estas, ya se podrá regresar al coche y seguir con ruta trazada. Un aspecto que resalta de estas ruinas es el que se vincula a su pasado histórico y cultural. En el pasado esta ciudad fue aliada de Roma y enemiga de Cartago, por esta razón, conserva tantos vestigios de esa etapa. En sí, este hecho es el que genera la mayor presencia de viajeros foráneos. Tener la oportunidad de estar en un lugar que fue relevante hace muchos siglos atrás es algo que no se muy seguido. Si uno quiere describir las ruinas, puede decirse que se ubican en un altiplano que no es acompañado por nada a su alrededor. Sus campos de tierra arada y su magnífica vista son dos características que la hacen muy interesante de visitar. Cabe acotar que posee un anfiteatro que está prácticamente intacto. Su estado a pesar de los años se mantiene impecable, resistiendo al paso de los años. Tanto sus baños como sus templos también se encuentran en muy buen estado. Resulta sorprendente ver como estas estructuras han podido sobrevivir hasta nuestros días y no caer derrumbadas.

Un aspecto que tiene que ser mencionado para que los viajeros puedan ir hasta allá, es el que se vincula a la ubicación exacta de estas ruinas. Están a cien kilómetros de Túnez capital y a tres kilómetros del mismo poblado. Cualquier habitante de la zona nos puede llevar hasta allá y ser participe junto a nosotros de esta vivencia cultural. Lo bueno de las personas que viven en esta zona de Túnez es que no son molestosos. Es decir, no te atosigan como en otras partes del mundo. Si uno no les pregunta por algún servicio no van a estar detrás de uno por unas cuantas monedas. Esta actitud es muy valorada por los viajeros de distintos lugares del orbe. Cuando uno ve a los oriundos de la zona se puede percatar al instante que son personas amables, tranquilas y dispuestas a ayudarnos en lo que se necesite. Todo lo dicho en las líneas anteriores se puede resumir en una sola idea y esta es la siguiente. Tan solo necesita una hora y media para poder disfrutar al máximo de este lugar. Conocerlo a profundidad y sentirse a gusto de haber venido hasta aquí. Introducirse entre los túneles, brincar por las piedras y caminar observando todo el paraje son las actitudes tradicionales que toman los turistas al llegar a estos vestigios romanos. Para muchos, tener la chance de apreciar restos arquitectónicos incólumes que casi no existen en diversas zonas de Europa, es más que suficiente para colocar a las ruinas de Dougga como un destino fijo en la lista que uno elabora al llegar a cualquier país extranjero.

Después de abandonar las ruinas de Dougga, se vuelve a la carretera y se sigue el camino que ya estaba pactado. O sea, Le Kef. Cuando uno se detiene en este lugar, puede percibir que todo el mundo lo conoce. Es como si las personas que están allí lo fueran a saludar como si lo conocieran de toda la vida. Es una experiencia extraña y a la vez agradable. Para poder desplazarse por los diversos lugares de la ciudad, uno puede escoger algún medio de transporte. Algunos de estos son las motos, los coches, las bicicletas y los taxis. Todos estos en conjunto generan que la movilidad en Le Kef sea muy sencilla. Tras abordar una de estas alternativas se llega al lugar de hospedaje y se dejan las cosas del viaje. En sí, los pobladores de esta parte de Túnez son muy respetuosos y colaboradores con los viajeros foráneos. Al abordarlos te cuentan de manera muy amena y calmada todo lo que uno quiere saber sobre la ciudad y el país en su totalidad. Por estas razones, es que Le Kef es un lugar que es muy respetado por los viajeros. Se siente un aura de tranquilidad que en otras partes no se percibe. Y esto es muy importante al momento de llevar a cabo un viaje. Lo ideal es poder sentirse como en casa y no tener algún tipo de temor al momento de trasladarse por cualquier parte del país que se esté conociendo.

Cuando uno está por más de dos o tres horas en Le Kef se da cuenta que la estancia quí no será muy corta ni muy larga que digamos. Invita a quedarse por el buen trato que uno recibe, empero las altas temperaturas y lo alejado que se encuentra en comparación con otras ciudades, hace que el turista sienta deseos de retirarse. Esa duda invade a muchos y genera que el viaje no sea disfrutado al máximo. Lo que uno debe hacer al llegar a esta ciudad es relajarse y no pensar en lo que viene. Por ejemplo, debe visualizar con sumo interés la influencia romana que tiene esta localidad. Poder ver de manera concreta las ruinas que hay en las calles es un espectáculo de primer orden. Estas avenidas son un poco empinadas y se parecen a las que se localizan en la conocida Sidi Bu Said. Las casitas en donde viven los habitantes de Le Kef son muy peculiares. Están pintadas de blanco y tienen tejados y ventanas de color azul. En la parte alta de esta zona, existe una fortificación que con sus impresionantes murallas domina el panorama que uno pueda tener. El maravilloso panorama que uno puede visualizar se extiende por kilómetros y kilómetros de distancia.

Disfrutar de una deliciosa taza de café en alguno de sus locales o comer algún exquisito platillo en sus restaurantes son dos opciones a tener en cuenta cuando uno llega a Le Kef. Probar el famoso y rico cuscús es una vivencia fenomenal. Asimismo, cabe señalar que cuando uno caminas por sus calles puede escuchar una serie de canciones flamencas y magreibes que son emitidas desde algún altavoz. En el caso de las primeras melodías, estas son cantadas en castellano. Y en cuanto a los magreibes, uno puede deleitarse al oír este ritmo tradicional. Volviendo al tema de lo culinario y de los restaurantes, un local que es muy bueno es El Andaluz. Los platos que se sirven aquí son muy agradables de probar ya que cuentan con el toque y la sazón clásica de los inmigrantes andaluces que emigraron desde España cuando fueron expulsados hace mucho tiempo atrás.

Esta visita suele durar una media hora para poder verlo en profundidad. En Dar el Annabi encontrará una casa-mueso en donde se halla una de las galerías de arte más famosas de Túnez. El coste de la entrada es de 2,50 DT por persona, es decir 1,50 euros, el precio incluye un típico té de menta.

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