
¿Deseas conocer uno de los lugares más impresionantes y misteriosos de Túnez?
Este es el mejor momento para descubrir los misterios y la historia de este maravilloso lugar, se trata de la isla Djerba, el cual se localiza muy cerca a la costa de Túnez, en el sureste, cerca al desierto de este país.
Esta hermosa isla forma un amplio arenal frente a la ribera continental y las palmeras lo han cubierto hasta formar un oasis.
Hermosos paisajes:
Lo más atractivo de esta isla es que tiene una excepcional formación de arena y palmeras, las cuales no tiene comparación y son tan especiales en todo África, y llama la atención de quienes la conocieron desde el origen de la navegación mediterránea.
En la actualidad, viajar a la isla Djerba, es una experiencia única, todo el perímetro de Djerba es una larga línea de arena, y alrededor todo es playa. Las aguas mansas del Mediterráneo reflejan la fuerte luz del sol y el limpio azul de sus cielos y los colores turquesas del mar.
Infraestructura hotelera:
Además, tiene una gran infraestructura hotelera, en los alrededores se pueden encontrar una variedad de hoteles de calidad, diversión y buena gastronomía, todo esto se puede disfrutar frente al mar.
Impresionante arquitectura:
Cabe resaltar, que la capital de la isla Djerba es Houmt Souk, que es una pequeña población, en donde la arquitectura tradicional combina con los lugares donde se pueden hacer buenas compras, como los artículos de plata, que se venden en la zona llamada caysarriya, así como en otras tiendas donde se encuentra artesanía tunecina en forma de alfarería o de trabajos de cestería y de tejidos de esteras.
Existen dos atractivos pueblos en el centro de la isla que han acogido comunidades judías en el pasado como Kebira y Hara Seguira, las cuales cuentan con población judía, y también la sinagoga de Ghibra en donde se recibe el culto y las peregrinaciones.
Atractivos lugares:
También se pueden encontrar dos fortalezas en la isla, una se le conoce como Bordj el Kebir y el otro tiene el nombre de Borj el Kastil, que se mantiene en la memoria de la presencia española en la isla durante el siglo XVII, cuando el dominio de la costa africana era importante para mantener la seguridad del Mediterráneo frente a los piratas que partían de estas costas.